Me gustás,
dos palabras, miles de inseguridades.
¿Y si me dice que no siente lo mismo?
¿Pero si se vuelve incómodo?
¿Si dejamos de hablar?
El amor es así, un juego
donde se gana o se pierde
y para jugar se tiene que arriesgar.
Así que sí,
me gustás…
peinada o despeinada
arreglada o desarreglada.
En pijama o bien vestida,
enojada o feliz.
Así me gustás
loca
y sensible.
Me gustás con tus mil defectos,
haciéndote imperfectamente
perfecta.
Me gustan tus gestos
tu forma de ser,
todo.
Me gustan tus besos
tus abrazos
tu sonrisa.
Así me gustás
como el helado en el verano
como la noche a las estrellas
como a Messi la pelota
como la primavera a las flores
como vos a mí.
En fin,
dos palabras,
miles de inseguridades.
