Cada vez que te veo
se me iluminan los ojos
siento
que te puedo pedir todo lo que deseo,
te creo capaz de leer mi mente,
no creo que haya otra persona en el mundo
que te admire como yo lo hago, con los ojos ilusionados.
Pero tenés un único defecto,
de día no te siento,
no te veo,
pero aun así
te anhelo
y creo que estás a pesar de todo eso.
Tal vez
ese es MI defecto,
que creo en vos
a pesar de que no siempre te vea,
tal vez
debería quererte y aprovecharte
cuando te dejás ver,
o buscar a quien mirar
o buscar quien siempre se deje ver,
no solo por momentos.
Pero jamás existirá ante mis ojos
aquello que observo con la misma ilusión de una niña.
Quiero que estés en todo momento,
y también entiendo que no podés.
Que te ocultes de día
es parte de vos
y otra cosa no puedo hacer.
Tendré que acostumbrarme
a verte en la oscuridad de la noche,
aunque,
no sea mi fuerte,
vos resplandecés sobre ella.
Aquel que ocupa tu lugar
durante el día
es el mismo que me permite
adorarte
sobre el inmenso manto negro.
Ahí se me olvida que durante todo el día no te vi.
Te veo y se me olvida todo.
Tan simple como eso.
