Introducción
Debo comenzar por mencionar que mi fanatismo por la temática aventura espacial no se limita solo a Star Wars, pero fue esta saga la que me introdujo en este género. La nueva propuesta, Andor, tendría el mismo estilo de filmación que The Mandalorian y cuenta con actores conocidos como Diego Luna, Alex Lawther y Stellan Skarsgard. Pero intentemos “esclarecer el agua entre tanto barro”: me sorprende que los espectadores estén alabando tanto a esta serie como si fuera una obra maestra, y me surgen las siguientes preguntas: ¿qué hace a esta serie tan atractiva? ¿Es tan buena como dicen?
Andor no tiene una trama clara y se sustenta con historias secundarias que al final no van a ningún lado, o incluso se quedan en suspenso. De este modo, la serie ni siquiera presenta el conflicto entre el protagonista y el antagonista, ya que el antagonista en los primeros episodios es tan solo un pequeño grupo de oficiales de seguridad que cumplen el rol de policías a cambio de que el Imperio Galáctico no controle el planeta Morlana uno.
Pareciera que todo esto fuera una cortina de humo para presentar a la verdadera villana: Dedra Meero, una oficial del Imperio que trabaja en el sector de espionaje, pero no hay nada que indique el porqué sería un gran obstáculo para el protagonista. En paralelo, está la rebelión que por alguna razón ahora no es un ejército militar organizado por planetas opuestos al Imperio sino milicianos insurgentes más radicalizados.
Este producto se trata de una precuela de Rogue One y forma parte de un estilo de live action para mostrar a los productos de Star Wars más realistas y maduros (al menos en lo superficial). Tiene una genial cinematografía heredada de The Mandalorian y gran parte de la serie se trata de diálogos que suenan bastante bien (especialmente en el tráiler) pero, si uno mantiene el oído alerta se da cuenta de lo absurdo que es.
Puntos a favor y en contra
La serie tiene buenos actores, una buena cinematografía, los diálogos están bien, la caracterización de los personajes suele variar de buena a mala y la dirección es de gran calidad. Además, Andor deja a las escenas respirar y abandona el género de ópera espacial para terminar usando a la banda sonora como un simple recurso ambientador.
Ya poniendo los pies sobre la tierra podríamos darnos cuenta de lo insólito que es tener una precuela de una precuela, sobre un personaje que se sabe su pasado y cómo murió. Incluso el propio Diego Luna afirma haberse sorprendido cuando lo llamaron para esta producción, lo cual ya habla mucho de si algún fan aclamaba esta serie. Sin embargo, esto solo es la punta del iceberg.
Se nos presenta una película fragmentada en forma de serie y Andor no se toma ni la molestia de disimular este error y por eso cada vez que termina un episodio se siente poco natural. Es raro teniendo en cuenta que Marvel Studios (también perteneciente a Disney) dio un paso atrás al confirmar que una de sus series pasará a ser película.
Para colmo la serie está enfocada en mostrar al Imperio como unos idiotas a los que les podés robar enfrente de sus propias narices y el propio Luthen Rael consigue, con una táctica absurda, hablar con una senadora sin que el Imperio sospeche que se está armando un gigantesco ejército disfrazado de diplomacia. Lo único que vemos de la formación de alianza rebelde en el canon de George Lucas es un simple easter egg (referencia escondida) de Starkiller ¿una armadura sith en una simple tienda? Disney burlándose de los fans otra vez.

Conclusión
Disney tuvo sus aciertos con Rogue One y The Mandalarian e incluso cuando no cuenta con profesionales, con el debido respeto a Star Wars, hay una necesidad constante de contentar a los fans. El problema es que a pesar de incluir todas estas propiedades no exceptúa el hecho de que uno puede dar su opinión honesta sin que te traten de censurar como ocurrió con Amazon tras las críticas de Anillos de poder, sin embargo, esto se trata más de una crítica imparcial que de una opinión parcial.
Ya queda claro que es un fracaso como otras producciones: Obi-Wan Kenobi, Anillos de poder, She Hulk e incluso la película Buzz Ligthyear. Ahora le toca a Andor, la producción más reciente con el único objetivo de dar un mensaje político en vez de darnos una buena historia.
A pesar de todo, la serie llega a ser decente si uno no se duerme, diferente a otro tipo de producciones que, aunque también te pueda aburrir al menos no llega a ser insoportable, por ahora. Puede que en los siguientes episodios mejore un poco o empeore, pero por cómo empezó no le veo tanto futuro y debido a que se trata de una serie más, que forma parte de una oleada que comete los mismos errores, es posible que termine igual que las demás.

