El hombre gris

14 de agosto de 2025

En Argentina a mediados de los 90, en la Capital Federal, la muchedumbre era atacada violentamente por las fuerzas policiales afuera de la famosa Casa Rosada. Esto era transmitido por Crónica, con su pantalla roja y su tipografía llamativa. La cámara captaba  a las personas que escapaban  de  los balazos de goma y se cubrían la cara. Esta manifestación contra el gobierno habría sido otra vez un fracaso.
Mario, un joven estudiante de 23 años, miraba  aquella situación por televisión y se cuestionaba si la Argentina llegaría a tener su época dorada nuevamente, si algún día un líder surgiría para arreglar los platos rotos de este gobierno. Sus pensamientos no lo dejaban estar tranquilo, así que apagó la televisión, se preparó unos mates, puso un vinilo de tango (obviamente de Carlos Gardel) y encendió su computadora. 

Navegaba por internet sin propósito alguno. De repente, un foro apareció sin que él lo buscara: La profecía de Solari Parravicini; la llegada del hombre gris a la Argentina”. Mario empezó a investigar sobre el profeta, pero se quedó asombrado al saber que Benjamín Solari Parravicini había predicho la llegada del hombre a la luna, el asesinato de John F. Kennedy, la guerra de Malvinas y, lo más interesante, la llegada de un “hombre gris” a la Argentina. Todo esto a través de psicografías.

Se había dado cuenta de que ese foro pertenecía a una subcultura urbana que mezclaba política, espiritualidad y conspiraciones, y que era operado por jóvenes frustrados con el sistema. 

Mientras trataba de procesar lo que había leído, un nuevo mensaje del mismo foro surgió como un comentario: La Argentina despedazada, partida en dos ideas levanta un fantoche de nueva doctrina. La iglesia hará silencio, la oración vencerá”. Esta profecía es de 1939, esta grieta es de los que están de un lado o del otro, negro o blanco. El fantoche es el actual presidente argentino, persona que parece ser un títere. Un gobierno bajo el cual los trabajadores son pobres; un gobierno del que el mismísimo vicepresidente parece no formar parte. Este análisis lo dejó pensando, entonces le respondió lo siguiente:

— No sé quien sos, pero esta profecía nos representa. El país está roto, no hay confianza y no hay futuro ¿Qué hay del hombre gris?
A los segundos, otro usuario le contestó: 

— El hombre humilde en la Argentina ya llega para gobernar. Él será de casta joven y desconocida en el ambiente, mas será santo de maneras, creencia y sabiduría. ¡Él llegará luego de la tercera jornada! Este hombre será salvador.

— ¿Y si el hombre gris no es un salvador, sino una advertencia? ¿Y si somos nosotros los que tenemos que despertar?

— Hay un hombre economista y político que se postulará para las elecciones de este año, trae un plan que podría reformar absolutamente todo en Argentina, no sabemos si funcionará, pero por lo menos es el único que tiene un plan. Por lo tanto, creemos que ese es el hombre gris y deberá ganar mañana.

Mario se sentía inseguro. Cerró el foro y quedó inmóvil frente a la pantalla. Pensaba en la violencia que había visto por televisión, en los carteles de Crónica con su tipografía roja y escandalosa.

Al día siguiente, por la tarde, prendió la televisión y  el noticiero mostraba imágenes de una manifestación masiva frente al Congreso. El economista del que hablaban en el foro se había anunciado oficialmente como candidato a presidente. Las cámaras lo mostraban saludando, rodeado de personas, mientras un periodista lo llamaba “la figura más votada por el pueblo argentino”; este consumo masivo lo convirtió en ídolo. Mario volvió a prender su computadora, entró nuevamente al foro y leyó un comentario reciente.

— Argentina mostrará, luego de la prueba, al hombre nuevo. Y el nuevo hombre… ¡Enseñará! Llega ya el hombre gris. Nuestro nuevo presidente, sin dudas es él.

Se levantó y fue directamente al living para seguir viendo la nueva noticia. A Mario le parecía raro e inquietante como todos lo admiraban, mostrando la bandera argentina mientras que el presidente cantaba como modo de festejo: “Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver, no habrá más pena ni olvido”. Mario sabía que se acercaba algo grande, pero no bueno. “Hoy que la suerte quiere que te vuelva a ver, ciudad porteña de mi único querer, oigo la queja de un bandoneón, dentro, mi pecho pide rienda al corazón”.

El noticiero dio un comunicado: 

— La nación argentina se prepara para ingresar en una nueva era. Se recomienda a la población mantenerse unida, evitar la desinformación y confiar en el liderazgo de este nuevo hombre. Los cambios serán profundos e irreversibles y al fin podremos despertar.

Mario se quedó paralizado frente a la pantalla. Ahora el noticiero hablaba del clima repentinamente, como si el anuncio anterior hubiera sido algo normal. Pero él lo había escuchado claramente. Y en el fondo, supo que el país ya no sería el mismo.