La noche de los lápices

A 46 años de una de las noches más oscuras de nuestra historia, recordamos este hecho para que siga vigente la memoria, la verdad y la justicia.

15 de septiembre de 2022

En el año 1975, estudiantes de varios colegios de la ciudad de La Plata que conformaban la UES (Unión de estudiantes secundarios) habían logrado, mediante luchas conformadas por agrupaciones políticas, el boleto estudiantil, que les permitía viajar en transporte público con un descuento significativo.

 

Al año siguiente, durante la última dictadura cívico-militar, este derecho fue suspendido dentro de medidas neoliberales impuestas por el gobierno de facto a partir del 24 de marzo de 1976.

 

Los estudiantes secundarios de La Plata, organizados, realizaron una serie de manifestaciones públicas durante septiembre de ese mismo año por la continuidad del derecho al boleto estudiantil. Estas movilizaciones fueron reprimidas de manera violenta y durante ese mes ocurrieron una serie de secuestros y desapariciones de estudiantes secundarios de entre catorce y diecisiete años, a cargo del ejército en conjunto con la policía bonaerense.

 

Los primeros días de septiembre comienzan estos operativos. El 8 de septiembre Gustavo Calotti fue secuestrado. En la noche del 16, ocurren seis secuestros más: Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel A. Racero y Horacio Ungaro son llevados todos al centro clandestino de detención conocido como Arana. Las mismas fuerzas represoras denominaron al operativo de la noche del 16 de septiembre como “Noche de los lápices”. Luego, fueron secuestrados tres estudiantes más: Patricia Miranda, Emilce Moler y Pablo Díaz que fueron llevados al mismo centro clandestino de detención que los otros estudiantes secuestrados. Allí fueron torturados y luego trasladados a otros centros clandestinos como El Pozo de Banfield, El Pozo de Quilmes, la Jefatura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y a diversas comisarías de la ciudad de La Plata.

 

De los diez estudiantes secuestrados en estos operativos, seis continúan desaparecidos y cuatro son sobrevivientes. Los testimonios de Gustavo Calotti, Patricia Miranda, Pablo Díaz y Emilce Moler fueron y siguen siendo fundamentales para la reconstrucción de los hechos y la memoria. Seguir recordando esta etapa tan oscura de nuestra historia nos permite tener la consciencia y la responsabilidad social para que esto no suceda NUNCA MÁS.